Hegemonia Liberal 1930-1946

Transformaciones Liberales

En 1930 se produce un cambio político que pone fin a casi medio siglo de gobiernos conservadores. La conjunción política de un gobierno liberal y democrático, y un parlamento homogéneamente liberal, fuertemente influenciado por las ideas socialdemócratas de la época, facilitaron la introducción de figuras como la función social de la propiedad, el derecho de huelga, el derecho de asociación, la intervención del Estado en la economía, el sufragio universal para los hombres, la reforma a la educación -que le devolvía al Estado colombiano su control fiscalizador sobre la educación, que había perdido desde la Constitución de 1886- y el Concordato, firmado el año siguiente.

Con el gobierno de Alfonso López Pumarejo, entre 1934 y 1938, se inicia un período de la historia del país conocido como la República Liberal, durante el cual se llevó a cabo una serie de reformas en la estructura general del país; la más importante fue la reforma constitucional de 1936, que adecuó la carta política a las exigencias económicas, políticas y sociales producidas por las transformaciones propiciadas desde 1930.

La República Liberal promovió grandes transformaciones, con el fin de ampliar la cobertura escolar y bajar las tasas de analfabetismo. La educación fue considerada el medio ideal para “aprehender la realidad nacional” y lograr una mayor integración territorial y social. Estas reformas permitieron el ingreso de la mujer colombiana a la educación superior, el establecimiento de los colegios y escuelas mixtas, y la abolición de las discriminaciones raciales, religiosas y de origen en las instituciones escolares.

Piezas claves en la reforma educativa fueron la modernización de la Universidad Nacional y de las escuelas normales, muchas de las cuales pasaron a manos del Estado. El cambio más significativo en este campo se dio en la Escuela Normal Superior, que contó con la colaboración de una serie de intelectuales europeos que huían del fascismo y aportaron conocimientos en disciplinas nuevas en el país, como la antropología, la sicología y la geografía.

En 1946, tras la división del partido Liberal para ir a las urnas, asume el poder el partido Conservador, que finaliza este período con disputas políticas, censura a la prensa y una nueva etapa de violencia, que se exacerbó con el asesinato del líder popular del liberalismo, Jorge Eliécer Gaitán, el 9 de abril de 1948. Este hecho es conocido como “El Bogotazo” o “Nueve de Abril”.

Entre 1949 y 1953, miles de ciudadanos son desplazados del campo, pues se arrecia en todo el país la violencia política, enfrentando a bandos formados por seguidores de los dos partidos políticos.

La Revolución en Marcha

La Revolución en Marcha de Colombia comprende el período que va desde 1934 a 1938, llamado así para establecer el contraste entre el gobierno de Alfonso López Pumarejo y el de la Concentración Nacional presidido por Enrique Olaya Herrera. El liberalismo y las fuerzas populares y sindicales que acompañaron la revolución en marcha se movían en un mundo de extrañas paradojas: el ascenso de las reformas populares y la presencia del fascismo italiano, el falangismo español y el nazismo Alemán, fuerzas incidentes en nuestra vida por la propaganda desatada de los interesados, sus agencias de difusión ideológica y sus agentes en el país.

Desde antes de la llegada de López al Mando Supremo, Laureano Gómez, Jefe virtual del partido conservador desde los debates contra Olaya, decretó una política de no colaboración, extensiva a las Cámaras Legislativas. Así, el Partido Liberal, sin tener con quien pelear, se puso a pelear consigo mismo y a generar divisiones internas con relación a las reformas propuestas, como consecuencia de los diferentes intereses que se movían en el interior del partido, de la economía nacional y de las clases sociales en pugna.

Las masas se hicieron lopistas y la convención liberal de 1.935 se comprometía a “demoler la economía nacional que establecieron los españoles y que la república en sus primeros tiempos ha venido consolidando”.

La Clase terrateniente se fue haciendo enemiga de las reformas de la revolución en marchaporque sus capitales, ensamblados con el agro, no podían permitir la influencia de una legislación de tierras que se encaminaba balbuceante hacía la ruptura de las formas atrasadas de producción. La derecha fundó la A.P.E.N. Sus jefes: el conservador José Camacho Carreño y el Liberal Juan Lozano y Lozano. Su periódico: La Razón. Sus objetivos eran: defender el sagrado derecho de propiedad, amenazado por un artículo de la Constitución que declaraba que la propiedad es una función social que implica obligaciones.

Al llegar en 1.934 al poder, el liberalismo adopta el vocabulario de las gentes jóvenes letradas del partido socialista y de los círculos estudiosos del marxismo. El sindicalismo clandestino de Barrancabermeja pudo funcionar abiertamente. Los estudiantes de la federación de 1929 pasaban, con armas y bagajes, a las filas del liberalismo lopista. Y algunos de ellos se convirtieron, más tarde, en la derecha del Partido Liberal.

En el momento de posesionarse, López había sostenido: “No encuentro en la historia nacional el ejemplo de un período de gobierno que no se haya constituido como una oligarquía, más o menos disimulada o que no haya derivado hacía esa forma de mando, olvidando sus obligaciones con los electores”. Y agregaba: “La propiedad tal como la entiende el gobierno no se basa únicamente en el título inscrito, sino que tiene su fundamento en la función social que desempeña, y la posesión consiste en la explotación económica de la tierra por medio de hechos positivos de aquellos a que sólo da derecho el dominio, como la plantación o sementera, la ocupación con ganados, la construcción de edificios, los cercamientos y otros de igual significación”. Frente al estilo de Olaya Herrera que hizo aprobar el contrato Chaux-Folson para entregar a la Texas Petroleum Company y a la Gulf los yacimientos del Catatumbo, López oponía el nacionalismo con la tesis “Colombia para los Colombianos”, ya mencionada. Al gerente de la United Fruit que intentó sobornar a un funcionario colombiano lo mandó López a la cárcel y después al extrañamiento.

Durante la época se crearon dos nuevos impuestos: el de patrimonio y el de exceso de utilidades. Había fondos para iniciar obras y prestar servicios.

El 1° de mayo de 1936, se realizó el desfile de las clases trabajadoras y, desde los balcones de Palacio, el presidente fue llamado “compañero” por los oradores populares. La unidad de López con el pueblo era total. Pero, lamentablemente, fuerzas y personas de derecha incrustadas en el gobierno y en el Congreso, impedían que el presidente diera pasos más avanzados. El gobierno estaba sometido a los golpes venidos de los sectores de derecha: Los latifundistas disgustados por la legislación de tierras; el conservatismo ulcerado por la perdida del poder; la APEN clamando contra los incipientes impuestos y el satanismo en espera de evitar toda solución presidencial que implicara continuidad con La revolución en marcha. Todo el equipo de gobierno de López era joven. Ello implicaba una lejanía de los vicios administrativos. Con todo, el presidente, nunca encontró un continuador de su obra. A los pocos años, los mismos que pronunciaron los discursos contra el Concordato y la Carta del 86 y las Leyes absurdas y las tradiciones coloniales, entonces vigentes, terminaron en el misticismo, la arbitrariedad y el autoritarismo.

Parecía que, no obstante la timidez de las reformas de la revolución en marcha, el antiguo equipo ministerial de ese cuatrienio hubiera tenido vergüenza de haberle servido a la república en el “cambio de la mula al avión”, como entonces se decía. Empero, el relevo de clase dirigente fue provechoso, la circulación de las elites dio paso a la juventud progresista y la sustitución de los viejos equipos aireó el ambiente insoportable de los Caciques analfabetos de todos los ayeres. Los impuestos alejaron a sectores liberales del Gobierno. Los trabajadores fundaron la Confederación de Trabajadores de Colombia, y a ella se vincularon los intelectuales de izquierda. Por su parte, Laureano Gómez abrió fuegos contra la administración e invitaba a la “acción intrépida”, al “atentado personal” y a “hacer invivible la república”.

La Reforma Agraria

La reforma agraria colombiana tiene con el objetivo de mejorar la distribución de la tierra, disminuir la pobreza rural y mejorar la productividad agrícola. Sin embargo, dichos objetivos no han sido alcanzados y el debate sobre si la reforma agraria es anacrónica o indispensable, está muy presente. En este estudio, se evalúa el impacto de un programa de reforma agraria en Colombia, sobre el ingreso y la calidad de vida de los beneficiarios, utilizando una estimación no paramétrica. La estrategia empírica implementada es conocida como aproximación Matching. Los resultados obtenidos indican que el impacto de una reforma agraria sobre el ingreso y la calidad de vida de los beneficiarios, es positivo si se cumplen condiciones de acceso a crédito formal, capacitación y educación secundaria. Si la reforma sólo consiste en redistribución de la tierra, el efecto sobre la calidad de vida es negativo. Se concluye que la reforma agraria continúa siendo una estrategia efectiva para mejorar la calidad de vida de los hogares rurales, siempre y cuando se satisfagan las condiciones mencionadas.

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